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Verdadera situación del Continente Africano – Charla del Jesuíta Congoleño Natungulu Satime

natungulu satime

El pasado miércoles 9 de abril, recibimos una charla a cargo de un jesuíta congoleño, Natungulu Satime, acerca de la verdadera situación del continente africano y, en concreto, de su país de origen.

Así, comentaba por un lado, cómo los medios de comunicación no mostraban todo lo que realmente sucedía. Por ejemplo, la imagen que tenemos de áfrica con cálidos paisajes de leones y otro tipo de animales salvajes sólo se encuentran hoy en día en parques protegidos, por lo que muchos africanos ni siquiera han visto un león en su vida.

Asimismo, otra muestra de que los medios de comunicación son selectivos es que, aunque no lo sepamos, casi todos los países de este continente están en guerra por motivos principalmente políticos.Y desgraciadamente, muchos niños, al quedarse huérfanos por estas guerras, no ven otra salida que alistarse en el ejército.

También informó sobre la riqueza de su país, que posee gran cantidad de materia prima como minerales, aguas subterráneas, madera, etc., pero que, sin embargo, están siendo explotados por los países más ricos. Esto contribuye a que el país no prospere, pues no pueden acceder a su única forma de mejorar económicamente a pesar de que dichos materiales estén en su propio país.

Dada esta situación, nos contaba, no es extraño entender por qué tantas y tantas personas deciden huir de sus países y emigrar a Europa y América en busca de una vida mejor. Esta decisición es muy difícil de tomar, pues hay familias que llegan a vender sus casas por ello y además, como bien decía el jesuíta, resulta casi un suicidio embarcarse en un cayuco.

La inmigración procedente de áfrica es un tema que nos afecta especialmente a los que vivimos en la islas Canarias, pues somos la puerta que les abre el camino a Europa. La gente tiende a culpar a estas personas que vienen aquí solamente para poder ganarse la vida de alguna manera y así conseguir un nivel de vida mejor, pero muchos, al no conseguir trabajo, no tienen más remedio que delinquir. Sin embargo, quizás habría que hacer examen de conciencia y preguntarnos, ¿ quién es el primer y principal desencadenante de esta situación? Nosotros, el mundo occidental.

Esta respuesta puede resultar demasiado contundente para unos o sorprendente para otros, pero no es simplemente la realidad. Para explicarlo y entenderlo no hay más que mirar atrás en la historia.

Tras la conquista de América, en 1494 se firmó el Tratado de Tordesillas, por el cual Portugal y España se repartían el mundo conquistado y por conquistar, lo que podríamos considerar ya como el primer tratado global de la historia. No obstante, no se tenían en cuenta los intereses de las minorías o de los pueblos que colonizaban. Se trataba de imponer su cultura, pues era la «correcta».

Posteriormente, a finales del siglo XIX se produce una crisis económica, de modo que muchas potencias europeas vuelven a realizar una colonización en Oriente Medio, Asia o áfrica. El término colonización implicaba principalmente, imponer su cultura a unos y obligar a trabajar a otros para obtener las materias primas que serían enviadas al país rico.

Pero esto no es un hecho muy lejano, puesto que hoy día se está produciendo lo mismo, aunque lleve otro nombre, globalización, que , como muchos ni conocen su significado, tampoco se preocupan por ello.

Así, la globalización ha dejado de ser una teoría económica que defiende un mercado mundial, para convertirse también en una ideología política. Esta mundialización de basa en lo que se conoce como neoliberalismo, que, básicamente, promueve la libertad mercantil en un comercio internacional al que todos pueden tener acceso,…supuestamente.

En la teoría esta ideología económica parece muy conveniente y ventajosa, pues posibilitaría a los países pobres acceder a tecnologías sanitarias o industriales que les permitirían mejorar su calidad de vida y evitaría que la gente tuviera que emigrar de sus hogares.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, porque las organizaciones internacionales que dirigen esta economía mundial están controlados por los estados del primer mundo, de forma que imponen sus intereses sobre los de los más míseros. Resultado: los países pobres se hacen más pobres y los ricos, más ricos.

La globalización también implica que los países de occidente se aprovechen de los países tercermundistas, explotando sus recursos al máximo y pagándoles una miseria por ello. Así, extraen sus minerales, talan sus bosques y se quedan con su petróleo, pero les da igual como quede después ese país, por que, al fin y al cabo,ellos tienen dinero, poder y materia prima de sobra.

Pero no les basta con esto, sino que además de llevarse todos sus recursos, comienzan a occidentalizar estos países y crean enormes hoteles, atracciones turísticas y demás, dejando a los propios habitantes del lugar sin empleos, sin cultura y a los animales sin hábitats. Y por eso huyen.

Les hablan de Europa, lo ven como un sueño, como un lugar donde la gente es lo suficientemente civilizada como para entenderles y ayudarles, y ¿qué se encuentran? Con un país que no les comprende… Quizás habría que tener una legislación más eficaz, así como darles al menos la oportunidad de demostrar que quieren trabajar, y es que, si no les dan trabajo¿ cómo van a ganarse la vida sino delinquiendo?

En resumen, hemos visto como el principal causante de esta situación, el primer eslabón de esta cadena que no sabemos ni como terminará, es el mundo occidental. Por supuesto que hay cosas que no hemos provocado nosotros, pero sí que muchos grandes estados les están pisoteando toda opción de remontar,de mejorar y de conseguir que estén a un nivel equitativo.

Concluyendo, los grandes países sí que necesitan a estos países pobres cuando quieren sus materiales.Pero cuando se trata de que ellos necesitan ayuda para frenar estas guerras, para aumentar la calidad de vida, ¿dónde están los países ricos? Nos quedamos con su madera, con su petróleo, destuímos sus casas, matamos a sus animales, y ¿ no podemos ni darles un trabjo aquí?¿No podemos tan siquiera darles una oportunidad? Y ahora la pregunta que yo me hago es, ¿de verdad somos tan egoístas?

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