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Iris Rosenberg Suárez – Ganadora del concurso de relatos cortos del CEP del Norte

La alumna de nuestro centro, de 1° ESO, ha resultado ganadora del concurso que tenía como tema «educación y familia».

Iris recogió el premio en el IES Cruz Santa, el pasado 10 de mayo.

Enhorabuena Iris por tu fantástico relato.

Mi colegio y yo

Todavía recuerdo la historia de Gema López.

Era, sin duda, un prodigio en la escuela y en su familia seguramente  lo seguirá siendo. La verdad es que no me sorprende: era un encanto de persona. Divertida, hasta en los peores momentos. Amiga de todo el mundo, no tenía preferencias por nadie. Sus mejillas, siempre sonrosadas, y sus dos trenzas rubias recordaban a la Caperucita Roja de un cuento que nos leyeron en preescolar.

Nunca me olvidaré de su manera de llevar las clases; lo estudiaba todo, porque todo le gustaba, quería aprender cosas nuevas y leer le fascinaba. A veces, incluso, le preguntaba cosas a la profesora que no explicaba, hacía preguntas tan curiosas como ella misma.

Quería muchísimo a su familia, y al colegio… Faltan palabras para expresar lo que era para ella el colegio. Lo amaba como si fuera su familia, quería a todo el mundo al completo, alumnos y profesores. Nunca lloraba, siempre sonreía. Para ella, aprender era un juego. Leer, una diversión; y escribir era hablar. Decía que su colegio era especial, el mejor de todo el mundo. Lo quería tanto…

Pero un día pasó lo peor que le pudiera ocurrir a esa niña, a esa Caperucita Roja de dos trenzas.

Su familia se tuvo que trasladar, por trabajo, posiblemente, aunque ella nunca lo mencionó.

Aquel día por la mañana, el último día de colegio, no podía evitar que  salieran de su pequeña boca unos suspiros de pena. Seguía teniendo el color en las mejillas, pero eso duró poco.

Las horas de ese último día de clase se acabaron esfumando, como si fueran las hojas que se lleva el viento en los días de brisa. Gema no pudo evitar palidecer cuando sonó el timbre.

La hora de la despedida fue aún peor.

Se despedía de todo el mundo, vagaba por todos los rincones y pasillos del colegio, guardando en su memoria hasta el recuerdo más oscuro de una clase, hasta los casilleros vacíos. Entonces se paró en el suyo, cogió su último libro y cerró la puerta del mismo, haciendo apenas ruido, y salió por la puerta del colegio.

Y fue allí, la última vez que la vi, cuando derramó la primera lágrima.

Iris Rosenberg Suárez

12 años

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